La Mentira del Autoayuda

La Mentira del Autoayuda

Por las calles en la ciudad mas poblada en Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, siempre hay las ventas de libros. Librerías en el mercado libre, es decir bajo el sol, la lluvia, los libros siguen esperando su proximo cliente. Y cuales están en dispuestas a los compradores? El SecretoFinanzas para Dummies, y El Alquimista.

Uno se pregunta, “que hay en todos estos libros?” Hay datos, figuras y gráficas de explicar sus “nuevas” revelaciones de la atraccion positiva, como si la persona es optimista, su vida va a cambiar solo por su perspectiva. En vez de decir “No puedo,” prefiere que digan , “Si puedo.” Meditaciones, dichos sobre el destino, sobre auto-mejorar. Y que?

La perspectiva va a cambiar la realidad que el hijo del jefe entra al mismo nivel del salario mientras usted ha llevado cinco anhos en la empresa ? Va a cambiar que la burocracia en las instituciones publicas actualmente funciona sin dar dinero “extra” a los que trabajan ahi?

Simplemente: no.

Pero los que manejan el gobierno, la empresa, o la organización quieren que los empleados se crean así en esos libritos. Ya la responsabilidad del bienestar depende de los trabajadores, los jefes pueden instituir horarios imposibles, salarios imperfectos, y con gente incapacitadas bajo su empleo. Mérito? No existe, porque no es necesario de aclarar y explicar. Solo que, el empleado tiene que cambiar SUS perspectivas y la organización se funcionaria. La calidad, las acciones y las decisiones del encargado ya no tiene que ver con la salud de sus empleados, ya que tienen estos libros de meditación y individualismo. Un ejemplo recientemente usado es la siguiente imagen:

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Si, hay verdades escritas en la imagen. Pero, es decepcionante y otro ejemplo de poner la culpa al individuo separado. Falta de infraestructura, cambio del sistema educativo no viene de los individuales en la sociedad, sino por la cooperación de organizaciones municipales. Deudas publicas, mala administración y un nihilismo institucional no viene del ciudadano, sino mas a los mediocres encargados en el alcaldía.  Y el error de la imagen, la mentira, es que se hace los problemas grandes a la culpa de los individuos, empezando por no tirar basura, hasta cambiando la corrupción del país. Es una forma de diversion, de oscurecer el argumento y la critica esencial, escondiéndose de los grandes problemas en la política boliviana.

Y el individuo se siente inescapable de las tristezas y tragedias de la sociedad, y encerrado emocionalmente y personalmente  por tener el peso social. En esta filosofía de auto-crecer, una persona perpetuamente tiene que mejorar su salud, tener mas salario, o expandir sus recursos económicos. Hasta los problemas mas grandes de la sociedad, como el uso de los combustibles fósiles se carga al individuo.

Al fin del día, uno se cansa de preocupar tanto, y vuelve al individualismo fundamental- de no importar de nadie mas, y no sentir los dolores afuera de su propia percepción. En estos tiempos de la dificultad de la democracia, no se necesitan libros que mandan al individuo, sino libros que inspiran a la person a pensar, a buscar y investigar las preguntas existenciales. Un autor famoso una vez dijo: “La buena literatura se hace preguntas, no respuestas.”

Verdaderamente, los libros del “autoayuda” se clasifican de la literatura baja, usando oraciones imperativas, literales, sin imaginación. Se cierra la creatividad de la gente, explicando que el trabajo es lo mas importante en la vida, que la felicidad esta a punta de lograr si solo hacen la meditación o comen mas verduras. Claro, la física influye la salud mental, pero no cambia los problemas mas grandes en la vida cotidiana: el salario bajo, la negación de creatividad en la sociedad machista, y la falta del mérito en las instituciones publicas y privadas.

 

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Lo Comprueba? La Flojera del Valverde

Es la fecha del aniversario del 21 de Febrero, la votación de cambiar la constitución Boliviana al favor del Presidente Morales. El año pasado, los medios de comunicación mostraron que la gente iba a votar por el Sí, ampliando los años del presidente populista. En un sentido, la democracía en Bolivia iba a atrasar a los años autoritarios, con la gente recibiendo mucho, pero el país sin avance. La situación cambió en unos días, con las pruebas del Periodista Carlos Valverde, un señor de Santa Cruz de la Sierra, una ciudad central para la oposición del movimiento populismo.

Señor Valverde reveló de una conección íntima entre el Presidente Morales y una Señora Gabriela Zapata, que en los años bajo el Estado Plurinacional, llegó a ser una representante importante en los vínculos entre China y Bolivia. Además, Valverde dijo que existía un hijo entre Zapata y Morales, y que sus pruebas fueron irrefutables. Los días siguientes, con los medios hablando del escándolo todo el tiempo, el Señor Valverde mostró que tiene un certificado firmado con dos tarjetas de identificación, y un testigo del acto en el Registro Nacional.

Y? Todos estos documentos podrían ser completamente falsificados, con gente pagada haciendo la documentación como evidencia contra el Presidente Morales. Dónde hay los doctores que estaban en el hospital el día del nacimiento? Dónde hay la prueba irrefutable que no tiene nada en conección directa con la familia, el gobierno, o del sistema jurídica Boliviana?

Cuando un investigador trata de hacer una historia, viendo los documentos oficiales, los testigos y correspondencia oficial, es lo más importante de ver su comprobación, con gente en el proceso indirecto en su formación en la documentación estatal. Es decir, con sólo una prueba singular, se termina la investigación, hasta que se aparecen más pruebas o que una persona relacionada indirectamente se muestra más información. Tristemente, la flojera y el egoísmo se consume a uno, saltándole a conclusiones pésimas a contradecir el establecimiento Boliviano. Flojera, y por su propia fama, sobre todo.

Y la historia no tenía que incluir las noticias del hijo nacido, fallecido, existido. No, si hubiera un gramo de la ética en el periodismo Boliviano, la historia sería de la falta del mérito en el estado plurinacional, en los sectores privados y públicos a la vez. Atacando solo una persona, en un mar de desastres profesionales, no cambia nada en la sociedad actual. Es de analizar el sistema completa, criticando a los poderes más grandes en Bolivia, viendo el “magnetismo” de atraer los mediocres en la política.

Y lo peor de todo este desastre en el campo del periodismo? Los opositores se hacen las víctimas de la situación. No han habido, hasta un año después de estas noticias, ninguna crítica del profesionalismo de los políticos, del sistema jurídica, de los medios de comunicación en la sociedad Boliviana. Sigue en las mismas maneras del antaño, de oscurecer la crítica importante y concentrarse en pintar los opositores en la sangre de sus errores. De verdad, después de todo este periodismo amarillo, los dos partidos más  grandes en Bolivia no ha mostrado nada de esperanza para el futuro, y sus acciones sin análisis confirman que ahora, es urgente de buscar un cambio de personal en las instituciones publicas.

Y no, este artículo no apoya al gobierno del Presidente Morales ni a favor de sus actos, pero una crítica de la falta de la ética en la investigación periodistica, la comprobación de prueba, y a los que están metido en la política Boliviana.

Twentieth Century Movements: A Series of Distractions

History teaches that the human evolution of inventions, of culture, of ideas accumulate to reflect the progress sought by each generation. At least, the histories taught in the Americas prefer that a continual leviathan remains unseeable, a force of an invisible essence. Therefore, social movements are to serve said leviathan, not encapsulate but insulate its existence.

Generations of people, dedicated to the cause, the causes against Nuclear energy sources, in favor of LGBT, in favor of civil rights, the anti-war crowd, all acting in a communal disregard of a greater accumulation of sickness, of social unclarity. Movements, based in the need for a greater integration of all members in a societal settings, the weak and the strong, the rich and the poor, turn to the benefit of alienation, a stronger social bondage. Alienation fuels a greater war cry, gives meaning to the chatter and calls of the leaders on “our side.”

Distinctions and distractions of under-intelligence from one another are what fuel the underlying leviathan. Being able to call out, laugh, cry, and not use the same lines of logic from the greater system of social separation carries a greater weight in societal change. Power, hierarchy, money and its allegiance are those of distraction, and what have been fueling our leviathan in the West. Anti-nuclear, anti-war, anti-WTO, all calling for a lesser form of punishment, but not of an absolving resolution. Just another image to alienate those of different leanings. Just another distraction of the leviathan.

On the Banality of the Media

Let us discuss the constantly discussed corporate, profit-driven pundits that we, as a society, name as our news sources. Society allows its eye to peer into the ever-diminishing privacy of the modern person,with constant streams of agitation, excitement and confusion. For too long and for too much time have we kept the profits in a communal foreground, preoccupied with an economic incentive as the basis of knowledge. Forgotten is the the need for a voice of contradiction, and therefore pander to personal views and ideals of each and individual viewer. Death of the word, death of the deed, death of the social fabric- phrases of national conversation,  consumer consideration and general consensus drown the common outlook. Hope, as humanity has known it, merges into the marketing commentary, the management ploys, forming a crafted and constructed “shift”  of societal climates.

Corporate media in itself rules its own hatred, creating a feedback flow of funds and viewership. The more talk of its decline, its downfall allows for the continuation of its prolonged “Death.” And eventually, from being broadcasted and molded by various teams of writers, editors, redactors and managers, its death is banal. All the conversation, the breaking news, the appearance of facts fade into the cycle of banality, losing its grasp and waning in its moral integrity, still thriving albeit a lesser shell of the shell of itself.

One might ask, is this structure due to having a large, spread out population in a country? Does information have its limits in being, well, informative?

Or because that so many people cannot be connected to one, single ideal, and presents a need to trump over the banality created by the feedback look of the news? More and more need to conjure outrageous lies, insights and conspiracies to remain in control over their cohorts?

The explanation remains without satisfaction. In itself, the argument deepens into the banal.